La Bióloga Soraya Bravo, en el año 2002 presentó su tesis llamada “Biomonitorización de un Colectivo de Mujeres Poblacionalmente expuestas a Emisiones Industriales Aéreas de la Octava Región”. El estudio comprobó el riesgo al que se expone la población al respirar las emanaciones industriales.
La investigación se realizó en 60 mujeres habitantes de la población Esfuerzo Unido de Hualpén, de las cuales 30 representaron al grupo en condición de exposición poblacional crónica a contaminación industrial aérea con 25 años mínimos de residencia en el lugar, mientras que otras 30 conformaron el grupo control, representando el nivel común de exposición a agentes químicos ambientales.
Los resultados muestran que el grupo de 30 mujeres seleccionadas de la población Esfuerzo Unido, presentan en promedio una frecuencia de micro núcleos significativamente más altas en linfocitos de sangre periférica que el grupo control, lo que demuestra la presencia de agentes genotóxicos en el ambiente de la localidad estudiada y un riesgo genético asociado a la exposición de los colectivos que habitan en ella.
“Quiere decir que las personas que han vivido por años en esa población tienen mayor probabilidad de desarrollar cáncer (…) porque han sido impactados permanentemente por agentes genotóxicos presentes en el aire que respiran”, explica la autora del estudio, Soraya Bravo.
La visión de las autoridades es muy distinta al estudio, pero admiten que las empresas son uno de los principales contaminantes, aunque mientras Enap no sobrepase la norma legal no se puede hacer nada.
“Esta tesis ha sido literalmente destrozada en congresos internacionales, por un problema metodológico. Es una metodología adaptada y por lo tanto no es comparable internacionalmente y eso es un pecado mortal en cuanto a la técnica científica”, asegura el director de la Comisión Nacional Del Medio Ambiente (Conama),
Bolívar Ruiz.
Investigaciones realizadas en Europa sugieren que la contaminación aérea en muchas ciudades industrializadas puede ser responsable de un incremento sustancial de muertes prematuras, y por lo tanto implica un importante asunto de salud pública, de modo que los efectos severos, agudos y adversos sobre la salud, de niveles altos de contaminación ambiental aérea, dan peso a la hipótesis de que la exposición prolongada afecta también a la morbilidad y mortalidad humana.
La Estación de monitoreo de Enap, ubicada en la población El Triángulo, cumple con las condiciones generales de la norma de calidad primaria para material particulado respirable. Sin embargo, pasa por alto la indicación sobre cómo debe estar ubicado el colector. Según la norma: “la estación de monitoreo debe estar a una distancia aproximada de 10 veces la altura del obstáculo mayor que esté en la misma dirección del viento”.
En el caso de Enap, el colector está rodeado de árboles que dificultan la medición del aire. “La entidad que fiscaliza la validación de un monitor de calidad de aire, no es la Conama, legalmente es la autoridad sanitaria”, aclara Bolívar Ruiz.
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